La encuesta se realizó en octubre de 2009, se contactó a treinta jóvenes entre 14 y 21 años, ubicados en distintos espacios de Esperanza (La Orilla , Alborada, Centro, Oeste y Sur).
El 93,40 % del colectivo no terminó el nivel medio (Poliomodal), el 23,33% abandonó el cursado del primario. El 46,66% tiene el secundario incompleto.
El 56,66% trabaja en: albañilería (26,60%), lavadero de autos (10%), carpinterías (10%), el resto en taller de motos y de mecánica del automóvil, carbonería, pintor.
El 86,60% está involucrado en hechos delictivos, desagregándose de la siguiente forma:
- Robos : 23,33%
- Robos de bicicletas: 23,33%
- Robos a locales y negocios:13,33%
- Robos a kioscos: 6,66%
- Robos de motos: 6,66%
- Peleas y riñas: 6,66%
- Robo de casa: 3,33%
Se observa una variedad de delitos que comprometen a estos jóvenes en ilícitos de distinta gravedad. Se configura una subcultura particular, en una ciudad intermedia donde los procesos anómicos no han sido frecuentes.
Llama la atención la variedad de núcleos convivenciales (14) que estructuran la vida cotidiana de estos adolescentes. Uno vive sólo; otro con papá; con abuelos y tíos; con mamá y abuelos; con papá y abuelos; con mamá; con papá y hermanos; con abuelos y tíos; con papá, hermanos y novia.
La familia nuclear representa el 25% del colectivo. Se destaca, con el mismo porcentaje las familias constituidas por mamá y hermanos.
En el 43,33% de los núcleos convivenciales está ausente el padre, desdibujándose las formas que la sociedad tiene de la familia tradicional.
Sin dudas, la familia típica (nuclear) en determinados ámbitos sociales está desagregada. Es reemplazada por múltiples morfologías convivenciales.
Obsérvese, que casi el 60% de los encuestados trabajan como empleados (95%) en un contexto de precariedad laboral. Vincúlese, este fenómeno con las acotadas habilidades adquiridas en la educación sistemática, y que el 94% no finalizó la educación media. Es un mito que los delincuentes precoces son ciento por ciento desocupados, y que la laboriosidad aniquila la tendencia al raterismo.
Esta subcultura urbana, extendida en todos los espacios, no valora la educación formal como eje del desarrollo personal. El futuro no interesa para el 95% de los encuestados, sólo un individuo que terminó el nivel medio, adujo que le gustaría estudiar una carrera terciaria (profesorado en educación física).
Con respecto a la profesión deseada en un futuro:
- 20% jugador de fútbol.
- 3,33% policía-
- 3,33% cantante de cumbia.
- 3,33% conforme con el trabajo.
- 70% afirmó: “no pienso en eso”; “nada”; “no sé”; “nunca lo pienso”.
En estos entornos sociales la conducta transgresora, crea un patrón de identidad que conlleva diversos consumos (alcohol, drogas, deportes, vestimenta, divertimentos) construyendo un estilo de vida peculiar. El trabajo o el estudio no proveen identidad colectiva.
La escuela ha perdido su rol de constitución de valores y creencias, además de soporte de movilidad social ascendente. Las instituciones familia y Estado son famélicas a la hora de provocar un agregado integrador al tejido social.
Esta subcultura recrea su patrón identitario, en tiempos de ocio, en Plaza San Martín, concurre el 80% de los entrevistados y en el Parque de la Colonización , un 56.66%. Allí consumen bebidas alcohólicas (100%) y música. Allí aceitan su red de sociabilidad.
Estas acciones de la cotidianidad los separan de la cultura convencional.
Su sistema de valores está muy cerca de la llamada “cumbia villera”, el 96.66% del colectivo adujo deleitarse con “Damas Gratis” y “Grupo Cali”, un joven optó por Rolling Stone (finalizó el polimodal). “Damas Gratis” marca las preferencias. Nótese, que las letras de éstos tiene una jerga que asimila el argot carcelario y legitimiza el uso de drogas.
La música representa con bastante fidelidad algunos aspectos del sistema de creencias de esta subcultura delictiva. Así esboza Daniel Míguez (2008): “si bien la violencia, la actitud agresiva, y el énfasis en la genitalidad, forman una parte importante, el afecto, la armonía, y la camaradería “, también ocupan lugares relevantes.
El 50% consume drogas, algunos aseveran:” no me alegra, pero lo hago”, o “cuándo tengo plata”. Los jóvenes que frecuentan la droga están íntimamente relacionados con los robos (de casa, locales, de moto y celulares) y con el uso de armas (navajas, cuchillos, revólveres 22 y 38). El 95% de este grupo no reza.
Un 10% del colectivo se vincula con los estupefacientes eventualmente.
Con respecto al uso de armas: el 46,66 % aseveró que no utiliza, un 10% que se vale de navajas; un 13,33% “cualquier arma le viene bien”, un 10% prefiere un revólver calibre 38 y un 3% un revólver 22.
Un 80% prefiere la cerveza como bebida, en segundo lugar el Fernet con Coca.
Desde el punto de vista del sistema de valores y creencias, el 83,33% afirmó que no reza, sólo el 10% lo hace al Gauchito Gil y el 6,66% a la Virgen de Guadalupe. Obsérvese el desapego a pautas propias de la conducta convencional y el divorcio con las instituciones religiosas. Recuérdese, que el 5% de los jóvenes argentinos concurren habitualmente a misa.
El 83,40% se manifestó a favor de los tatuajes. Las preferencias son: “cara de mis viejos”; “nombre de mi hijo”; “Maradona”; “Jesucristo”; “un tribal”; “Cinco puntos”, “Calavera”; “rosario”, “ahijado”.
El 43,30% usa el “rosario” para obtener suerte en la vida diaria, y porque es una práctica común en estos grupos etarios. Otros “por antojo”, “por onda”, “lo uso por usar”. En Argentina, el 52% de los jóvenes cree en Dios, aunque no concurran a misa y no expongan su religiosidad.
El fútbol es el deporte elegido, un 76.60% se declara practicante, mientras que un 6,66% se inclina por el boxeo. Otros aseveran: “el deporte es para chetos”; “prefiero la vagancia”. Se desdeñaron otras actividades como tenis, basketball, polo, rugby.
Los jóvenes suelen vestirse con camisetas de sus clubes preferidos. Un estilo de vida muy común en el conurbano bonaerense.
Desconocen marcas de ropa: Legacy, Wrangler, Ralph Laurent, Lee, Levy, Cacharel, Kevingstone. Algunos esbozaron “qué es eso?”. Registraron marcas de zapatillas y ropa deportiva: Nike, Adidas. Este “habitus”, en términos de Bourdieu, es decir la reproducción de caracteres de clase, vocabulario, vestimenta, ademanes, suelen corresponderse con prácticas similares en las ciudades que superan el millón de habitantes: Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario.
“Policías en acción”, “La Liga ” y “Cárceles” son los programas de televisión preferidos. Se desconocen las ofertas de la televisión satelital y del cable. Un 30% sugiere que elige pasar el tiempo con amigos desinteresándose de ese entretenimiento.
Cómo puede observarse, esta subcultura ciudadana, se constituye con códigos y patrones que no desentonan con registros de otras localidades nacionales. La sociogénesis se construye entre las redes de sociabilidad, el espacio público (Plaza, Parque, barrio), y la bailanta. Este estilo subcultural con sus propias representaciones
simbólicas representan tensiones contrahegemónicas y opciones de clase.
Roberto Leonardi
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